Santo Domingo, el convento que fue cuartel, teatro, instituto y museo
Los dominicos llegaron a Betanzos en 1558 y fueron expulsados en 1835. Desde entonces, el edificio del Campo fue cuartel de la Guardia Civil entre 1849 y 1981 y casa del Liceo Recreativo, de un instituto, de un teatro, de un juzgado y de una escuela, antes de abrir en 1983 como Museo das Mariñas.
Quien entra hoy en el Museo das Mariñas pisa un edificio que lleva casi cinco siglos cambiando de inquilino. «Aquí estaban los monjes dominicos hasta la desamortización del siglo XIX, cuando amablemente se les invita a salir de aquí», resumía el director del museo, Ángel Arcay, al comienzo de la visita que BetanzosHoxe hizo el 29 de septiembre al antiguo convento de Santo Domingo, pegado a la torre de la iglesia. Después, contó, por allí pasó de todo: la banda de música, el Liceo Recreativo, la Guardia Civil, un instituto. Y desde 1983, el museo.
El resumen del director encaja con lo que guarda el Arquivo Municipal, que ocupa el mismo edificio. El inventario más completo de sus usos lo publicó en 2011 en el Anuario Brigantino Alfredo Erias, director del museo durante casi cuarenta años. BetanzosHoxe contrastó con ese trabajo, y con otros de la misma revista, cada dato de esta pieza. La lista de inquilinos es bastante más larga de la que se suele contar.
Un testamento y cuatro confesores
La historia empieza con un entierro. El presbítero betanceiro Antonio González de Sosa fue sepultado el 12 de enero de 1558, y al abrir su testamento, al día siguiente, se vio que dejaba sus bienes a la primera orden, dominicos o agustinos, que se estableciese en la ciudad con cuatro confesores y un buen predicador. Ganaron los dominicos. Fray Diego de Chaves, catedrático en Santiago y confesor de Felipe II, aceptó la donación y mandó a Betanzos un pariente del difunto, el padre Luís de Sosa.
Los frailes se instalaron primero en una casa provisional, la llamada «casa do Hórreo», y en febrero de 1558 empezaron las obras. Levantaron el convento fuera de la muralla, en un extremo del que entonces se llamaba el campo de la feria de San Roque, en terrenos de la parroquia de San Martín de Brabío. O Campo, hoy el corazón de la ciudad, quedaba por aquel entonces fuera de las murallas. Hacia 1615 el convento ya era priorato, lo que suponía por lo menos doce frailes.
La torre del Globo
La torre que se ve hoy no es la primera. En el mapa que Antonio Vázquez dibujó tras el gran incendio de Betanzos del 18 de septiembre de 1616 el convento ya aparece construido, pero con la torre anterior, ajustada en 1605 con el maestro cantero Rodrigo Martínez, y sin la iglesia actual. La torre barroca se remató entre 1711 y 1714. La pagó el arzobispo de Santiago Antonio de Monroy, y quizás la diseñó Domingo de Andrade, aunque la construyó Fernando de Casas, el mismo arquitecto que después haría la fachada del Obradoiro.
Es también la torre desde la que se suelta cada 16 de agosto el Globo de San Roque, como recoge la ficha patrimonial del Ayuntamiento.
Por aquel entonces el convento ya era también una escuela. En 1695 Baltasar de Ulloa y Seijas le dejó a los dominicos 12.000 ducados a cambio del patronato y de un nicho en la capilla mayor, y fundó dos cátedras, una de Artes y otra de Moral, que daban los propios frailes. Funcionaban en 1721, entre 1736 y 1770 debió enseñarse también Teología Dogmática, y la de Artes seguía abierta en 1812.
Primero los franceses, después la desamortización
En 1793 el convento acogió a religiosos franceses que huían de la Revolución. Dieciséis años después llegaron otros franceses, con otras intenciones: el 11 de enero de 1809 el ejército de Napoleón entró en la ciudad y en el convento, y lo convirtió en cuartel. Fue la primera vez, pero no la última.
Una ley de 1820 que suprimía las comunidades de menos de 24 religiosos cerró el convento en 1821, aunque la iglesia volvió a abrir al año siguiente a petición de la Confraría de Ánimas. La comunidad se rehízo al terminar el Trienio Liberal, pero por poco tiempo. Con la exclaustración general, los nueve dominicos que quedaban fueron expulsados el 25 de agosto de 1835. Se perdieron los papeles de su archivo y los libros de la biblioteca, y el Gobierno llegó a decretar el derribo del edificio. Lo impidió el conde de Taboada, Vicente Roldán y Gil. En 1843 fue el Ayuntamiento quien quiso tirarlo, y tampoco: no había dinero.
132 años de Guardia Civil
Sin frailes, el edificio quedó en manos municipales y empezó su vida más movida. En 1849 ya estaba allí la Guardia Civil de Caballería, que, según Erias «con intermitencias o sin ellas», quedaría hasta 1981, cuando se inauguró el nuevo cuartel de la Feira Nova. Solo los frailes y el teatro duraron más en el edificio. En el Arquivo se conserva el proyecto que el arquitecto Pedro Ramiro Mariño firmó en 1899 para reformar el convento e instalar allí el puesto.
De aquella etapa viene una de las historias que cuenta Arcay. Según explicó, la caja del sepulcro de Sancha Rodríguez, la primera mujer de Fernán Pérez de Andrade, o Bo, que está enterrado en San Francisco, estuvo tirada en el patio del convento, y durante años los caballos de la Guardia Civil bebían en ella. «Por suerte, gracias a eso se salvó», dijo el director, aunque la pieza guarda los agujeros de aquel uso. El museo la recuperó y la expone en la planta baja sobre dos leones de piedra. Uno de ellos, contó, formaba parte de una casa del casco histórico, y para sacarlo hubo que poner ladrillos en su lugar.
Liceo, instituto, música y juzgado
Mientras la Guardia Civil ocupaba una parte, el resto del edificio fue llenándose. En 1867 tenía allí su sede el Liceo Recreativo, que marchó en 1873 al Edificio Arquivo. Ese mismo año abrió en el convento un Instituto de Segunda Enseñanza Libre, junto a una cátedra de Dibujo creada por el Ayuntamiento. Y en 1948, cuando cedió la estructura de su edificio, el Liceo tuvo que volver unos meses al viejo convento, según publicó El Ideal Gallego en 2024 al dar cuenta de la investigación de Andrea Riveira.
El 12 de noviembre de 1882 se inauguró en el bajo del cuerpo occidental el Teatro Alfonsetti, donde en 1897 se hizo la primera proyección de cine de la ciudad. Su historia, y cuánto hay de cierto en el título de cine más antiguo de España, la contamos en esta pieza.
La banda de música que recuerda Arcay aparece en la documentación como Academia de Música, en 1901 y de nuevo en 1934. Por el medio pasaron militares, escolares y jueces: un regimiento de infantería en 1894, el Escuadrón de Cazadores de Galicia en 1919, una Escuela Nacional de Niños en 1920 y el Juzgado Municipal, que en 1934 compartía edificio con la Academia de Música, el instituto y la Guardia Civil. Más tarde llegaron una emisora de radio, un club de ajedrez y las majorettes.
Los inquilinos, año a año
| Año | Qué había en el edificio |
|---|---|
| 1558 | Empiezan las obras del convento dominico |
| Hacia 1615 | El convento pasa a priorato |
| 1711-1714 | Se remata la torre barroca |
| 1809 | Cuartel del ejército de Napoleón |
| 1821-1822 | Cerrado por ley. La iglesia reabre en 1822 |
| 1835 | Expulsión de los nueve últimos dominicos |
| 1849-1981 | Guardia Civil de Caballería |
| 1867-1873 | Liceo Recreativo |
| 1873 | Instituto de Segunda Enseñanza Libre y cátedra de Dibujo |
| 1882 | Teatro Alfonsetti, con cine desde 1897 |
| 1894 | Regimiento de Infantería de Reserva da Coruña |
| 1901 | Academia de Música |
| 1919 | Escuadrón de Cazadores de Galicia |
| 1920 | Escuela Nacional de Niños |
| 1925-1934 | Juzgado Municipal, junto a la Academia de Música, el instituto y la Guardia Civil |
| 1948 | El Liceo, unos meses, después del colapso de su edificio |
| 1983 | Abre el Museo das Mariñas |
| 1985-1993 | Obras. El museo se traslada a la avenida de Linares Rivas |
| 1993 | Centro Cultural Santo Domingo: museo, archivo y biblioteca |
Museo desde 1983, pero no siempre aquí
El Museo das Mariñas lo inauguró el 25 de febrero de 1983 el presidente de la Xunta, Gerardo Fernández Albor, con Vicente de la Fuente García como alcalde. Nació del empuje del Grupo Untia y del ambiente de entusiasmo por la cultura local de aquellos años, y abrió cuando aún quedaban en el edificio algunas de las entidades anteriores.
El convento, sin embargo, estaba en mal estado. En septiembre de 1985 el museo tuvo que marchar al desaparecido Centro Primario de Higiene de la avenida de Linares Rivas, y allí siguió abierto mientras canteros, albañiles y carpinteros rehabilitaban Santo Domingo. Volvió el 17 de mayo de 1993, cuando se inauguró el Centro Cultural Santo Domingo, con Manuel Lagares Pérez de alcalde. Desde entonces comparte el edificio con la Biblioteca Municipal Castelao y con el Arquivo Municipal.

Dentro, el recorrido sigue el hilo de la ciudad y de la comarca: los sepulcros medievales, la huella de Roma y los oficios tradicionales, de los cereales y el pan a la vid o al lino.

Y hay salas propias para las piezas más singulares, como las tablas del Apostolado de la Escuela de Rubens, el traje gallego o los símbolos de Betanzos.

San Roque, de inquilino en Santo Domingo
El convento guarda otra historia que explica algo muy betanceiro. El patrón de la ciudad no tiene iglesia propia, y la imagen de piedra que presidía su capilla está hoy en Santo Domingo. Cuando la capilla de San Roque cerró por ruina en 1875, las imágenes se llevaron a la iglesia de Santo Domingo, según documentó Erias. Y en 1973 se trasladó allí el San Roque de piedra que presidía la fachada de la capilla desde 1716, según el cronista oficial, José Raimundo Núñez-Varela. Hoy está en un arco lateral de la capilla del Rosario, con la inscripción de su donante: «LO DIO POR SV DEBOZION D. ROQUE REFOJO».
La capilla, en la plaza, se derrumbó casi por completo en octubre de 1983, cuando ya era de Caixa Galicia, para levantar su oficina principal en la ciudad, que hoy es de Abanca. El mismo año en que el viejo convento abría como museo, Betanzos perdía la capilla de su patrón.
Un expediente vacío
El Arquivo que hoy ocupa el antiguo convento guarda también su propia historia. Arcay confirmó que allí están los expedientes de la desamortización. Entre ellos hay una carpeta que Erias reprodujo en 2011: la del expediente para derribar el convento en 1843. Los papeles que contenía nunca aparecieron. El edificio que querían tirar, en cambio, sigue en pie, y es el que guarda la carpeta.
Fuentes: visita al Museo das Mariñas y conversación con Ángel Arcay (29-09-2026), Alfredo Erias Martínez, «Museo das Mariñas (de Betanzos) (I)», Anuario Brigantino 34 (2011), Alfredo Erias Martínez, «Lembranza da capela de San Roque», Anuario Brigantino 28 (2005), Marta González Rodríguez, «El Teatro Alfonsetti de Betanzos. Primer acto», Anuario Brigantino 34 (2011), José Raimundo Núñez-Varela y Lendoiro, «Ofrenda de una imagen pétrea del Santo para la fachada de su capilla en 1716», ficha de la igrexa e convento de Santo Domingo del Ayuntamiento de Betanzos, Patrimonio Galego y El Ideal Gallego (8-4-2024).
Fuente: Anuario Brigantino · Alfredo Erias (2011)
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