"Es más raro que venga un peregrino gallego que uno de Australia" - Entrevista a Elena Carro
Técnica de turismo del Ayuntamiento desde 2007, Elena Carro repasa un verano con un 6 % menos de visitantes, el peso creciente del Camino Inglés, el boom de las viviendas turísticas y el futuro del Pasatempo. Y explica por qué nunca te va a decir dónde comer la mejor tortilla.
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Elena Carro lleva desde 2007 al frente de la oficina de turismo del Ayuntamiento de Betanzos y, como ella misma dice, «ya casi lo vi todo». La entrevistamos en su mostrador un día «un poco caótico», con la temporada de verano recién cerrada, el calendario de visitas guiadas de otoño a punto de salir y una mudanza a una nueva oficina prevista para octubre. Hablamos de cifras, de peregrinos, de pisos turísticos, de aparcamiento, del Pasatempo y de por qué nunca te va a decir dónde está la mejor tortilla.
Instagram de la oficina de turismo
En la oficina
¿Cómo es un día normal aquí en febrero y cómo es en agosto?
Bastante diferente. En febrero siempre hay alguien, porque hay peregrinos, algún crucero en A Coruña o algún grupo de viajes de la tercera edad, pero es un trabajo más tranquilo, más administrativo: proyectos, correos, organizar la agenda de marzo, que ya tiene más movimiento por las visitas escolares y las visitas guiadas. En agosto, un día normal son unas 200 o 300 personas que pasan por el mostrador. Básicamente es dar información: qué visitar, dónde comer, horarios de los monumentos, horarios de transporte, fiestas… y además el teléfono, los correos y las consultas que entran por otros lados.
¿Cuántas personas trabajáis?
Casi siempre estoy yo sola. Desde este año está Vanessa, una compañera de otro departamento que se trasladó a Turismo y se adaptó muy bien. De mayo a octubre, con una subvención de la Diputación de A Coruña para contratación de personal, tenemos dos personas de refuerzo: una entre semana y otra para los fines de semana. Y solemos tener alumnos en prácticas todos los años; a finales de este mes empieza una chica. Pero como plantilla, plantilla, soy yo.

El verano, en cifras
Llevas desde 2007. Hazme un resumen de la evolución.
Cuando empecé, 2007 y 2008 fueron años muy buenos. 2010 fue espectacular porque fue Xacobeo, con unas cifras que no volvimos repetir nunca más. Después llegó la crisis y se notó, porque el turismo nacional se resintió mucho. A partir de 2016 volvimos subir de una manera brutal; se empezó a hacer muchísima promoción, sobre todo con el tema de la tortilla, mucho evento. En 2020, antes de que nos cerrasen, ya íbamos muy por encima del año anterior. 2022 y 2023, bastante bien. El año pasado notamos un poquito menos, y este año seguimos notando un poquito menos.
¿Cuánto menos respecto a 2025?
En cifras, alrededor de un 6 % menos, que es lo que estamos viendo en todas partes. Los precios subieron mucho y la gente viene menos o pasa menos tiempo. Pero no nos podemos quejar: fue un verano de muchísimo trabajo, y si preguntas en la hostelería te van a decir que fue muy bueno.
¿De dónde viene el visitante? ¿Cambió el perfil?
No demasiado. El visitante tradicional sigue siendo nacional, sobre todo de Madrid. Sí notamos mucho aumento de gente del sur —Andalucía, Murcia— y suponemos que es por el clima, porque seguimos siendo una región fresquita. Y quizás bajó Cataluña. Entre los extranjeros que vienen por su cuenta, Francia es la que más gente nos trae. Después tenemos muchísimo turismo británico y alemán, pero por los cruceros; y Estados Unidos, menos. Hace unos años era Portugal, pero ya no.
Los madrileños tienen fama en Galicia, hasta tienen apodo. ¿Se nota?
Los hay, pero son anécdotas, no la mayoría. A veces creen que, como es un sitio pequeño, no hay mucha afluencia. El otro día unos se sorprendían de que hubiese que reservar mesa para comer, «que esto no era Madrid». O lo de querer llegar con el coche hasta la puerta, que en Madrid ni te lo planteas. Pero es muy poca gente: los que hay hacen mucho ruido, pero no son tantos.

El Camino Inglés: entre el 25 y el 30 % del año
¿Qué peso tiene el Camino Inglés?
Muy alto, mucho más de lo que sabemos, porque nosotros no atendemos a todo el mundo ni estamos 24 horas. Es el cuarto Camino en número de peregrinos. Cuando yo empecé, a los primeros que venían les preguntaba «¿os equivocasteis?, ¿tenéis que ir a Sarria?», porque por aquí casi no había nada, ni estaba señalizado. Ahora es muy, muy importante. Los últimos dos o tres años lo estamos notando un montón, y los vecinos también: se ven, están tomando algo por la tarde con la chancla. La tienda de enfrente vende muchos más calcetines; la tienda de deportes montó una zona de trekking. Llegan de Pontedeume, que es una villa grande, a una ciudad con todo tipo de servicios, y hasta Santiago no van a encontrar nada tan completo. Y sobre todo el alojamiento: cambió totalmente en la ciudad, y fue por los peregrinos. Normalmente estamos entre un 25 y un 30 % del anual. No sé qué va a pasar el año que viene, que es Año Santo.
¿De dónde son?
Los tenemos de todo el mundo —ayer, de Jamaica, Lituania, Dinamarca—, pero la mayor parte son italianos, con mucha diferencia, y casi todos del norte, de la zona de Milán, seguramente por la conectividad de los vuelos. Son gente de todas las edades, súper educados, se esfuerzan por entenderse. Tienen mucho miedo a las etapas, como todos, pero son muy majos. Casi es más raro que venga un peregrino gallego que uno de Australia.
¿Se quedan una noche o más?
Hay de todo: el que hace el Camino como algo espiritual, va al albergue y sigue; el que viene en grupo con todo organizado, como unas vacaciones caminando; y el que se queda dos noches porque le gusta y quiere probar la gastronomía. Y viene mucha gente que nos dice «yo hice el Camino Inglés, pasé por aquí, no paré y ahora volví», o «ahora traigo a la familia». Son muy buenos prescriptores.
Jabalíes, tortilla y la casa de Paco Buyo
¿La pregunta más rara que te hicieron?
Hace años tenía una libreta donde apuntaba estas cosas. Nos preguntan muchísimo por los «cerdos» de la iglesia, los jabalíes que son el símbolo de la familia Andrade. Pero ahora casi nos preguntan más por la tortilla que por lo que ver: dónde comer tortilla, dónde hay tapas. Gente de una edad pregunta por la casa de Paco Buyo, que sigue activo en la radio y viene a pasar los veranos porque su familia y su mujer son de aquí; verlo por la calle tomando los vinos y se hace fotos con todo el mundo. Y muchísimas preguntas sobre el Pasatempo, porque lleva muchos años cerrado. Pero los jabalíes y la tortilla ganan por goleada.
¿Y dónde se come la mejor tortilla?
Esa es la pregunta del millón, todos los días: «dime tú dónde vamos a comer la tortilla, que tú eres de aquí». Nosotros no lo podemos hacer, no nos lo permiten. Si preguntan dónde está un restaurante concreto, lo indicamos, pero nunca vamos a dar un nombre. Además, los gustos son muy particulares: mi compañera y yo seguramente no tenemos el mismo sitio favorito.
¿Cuál es el recurso turístico más infravalorado?
El río y la ría. Tenemos un montón de patrimonio, aunque no todo está igual ni todo se visita —las salas de los museos, por ejemplo—, pero a la naturaleza, incluso a los Caneiros, al río y a la ría, les hacemos muy poco caso. Y es una maravilla: un río espectacular, con paisajes que cambian totalmente con las estaciones y se pueden disfrutar todo el año.
¿Hay un souvenir local?
La tortilla no se puede llevar en la mochila, así que no. No tenemos un icono, algo que la gente diga «lo compro porque solo lo hay en Betanzos». Un globito, pero tampoco lo puedes llevar.
Nueve rutas guiadas gratuitas
¿Qué visitas guiadas ofrece la oficina?
Tenemos un programa de visitas guiadas desde 2013. Empezamos con cuatro rutas y ahora tenemos nueve temáticas diferentes, ninguna tiene que ver con la otra: casco histórico, modernismo, los hermanos García Naveira, una específica sobre el museo, la del vino con los ríos y el santuario, la lancha turística —que ayer terminó la temporada—, los pintores que trabajaron en la ciudad, oficios y tradiciones… Son gratuitas, normalmente en sábados o festivos, con un calendario de primavera y otro de otoño. El de otoño lo sacaremos, espero, como muy tarde el día 15; estoy pendiente de que me confirmen un edificio.
¿Hay alguna sobre García Lorca?
Específica no, pero lo mencionamos en dos. En la monumental, porque en Santa María está la foto de Lorca cuando nos visitó con unos amigos en 1932. Y en «Betanzos en femenino», porque una de las protagonistas es Natalia Jiménez Cossío, hija de la familia que dirigía la Residencia de Estudiantes: de niña, sus compañeros de juegos eran Lorca, Buñuel y Dalí.
¿Hay guías habilitados en la zona?
Yo soy guía oficial, habilitada en inglés, y hay varias personas más y pequeñas empresas que están trabajando aquí y funcionan muy bien. También vienen guías de muchos sitios, porque Betanzos es uno de los destinos demandados de Galicia; el grupo de los cruceros va con guía oficial en alemán, por ejemplo. Trabajo hay.
Presupuesto, comercio y una oficina nueva
¿Contáis con presupuesto y apoyo?
Somos una oficina municipal, un departamento más del Ayuntamiento. El presupuesto no es muy alto ni tenemos una cantidad asignada cada año. Pero hay que señalar que la actual alcaldesa fue durante muchos años concejala de turismo, así que algo del sector sabe y nos tiene en cuenta. De hecho, nos vamos a cambiar a una oficina nueva, en un sitio muy chulo.
¿Hay coordinación con el comercio y la hostelería?
Nosotros hacemos nuestro propio mapa turístico, puramente informativo. La hostelería y el comercio gestionan un mapa comercial con publicidad, que nosotros tenemos disponible y entregamos. Y la asociación de comerciantes tiene su periódico, en el que yo escribo un artículo, que es súper importante para ellos.
De 40 a casi 200 plazas de Airbnb
¿Hay suficiente planta hotelera?
Cuando yo empecé había «dos hoteles y medio». Hoy hay dos hoteles y un hostal en el casco histórico —que debería ser hotel, pero por instalaciones es hostal—: unas 70 habitaciones entre los tres, no es un gran número. Las pensiones crecieron, pero estamos en unas 30 plazas. Y tenemos tres albergues de peregrinos: el público de la Xunta, desde 2013; uno privado de una institución religiosa; y uno privado de una empresa, con 35 plazas, que está muy bien.
¿Y las viviendas turísticas?
Ahí tengo datos: pasamos de unas 40 plazas en Airbnb en 2021 a casi 200. A finales de 2025 había 79 viviendas de uso turístico registradas oficialmente en la Xunta, la mayoría de dos a cinco plazas. Es muy curioso cómo están distribuidas: hay muchas en el casco histórico, por dentro del recorrido de los peregrinos, y muchas en una zona justo detrás, de viviendas de hace 40 o 50 años cuya gente se trasladó a pisos más modernos y las puso en alquiler turístico antes de tenerlas cerradas. Desde el Ayuntamiento se quiere aprobar una regulación de dónde se pueden instalar.
Quejas: horarios, aparcamiento y «visita de dos horas»
¿De qué se queja más el visitante?
De los horarios de visita de los monumentos, por mucho que expliquemos que no tenemos competencia sobre lo que no es municipal: las iglesias no son mías, no puedo decir que las abro o las cierro. Y del aparcamiento, que puede ser complicado en momentos muy puntuales, pero los vecinos también lo sufrimos, es un problema de todos. Yo no considero un problema tener que andar 10 o 15 minutos; en cualquier ciudad te desplazas más. Aquí se puede ir andando a todas partes. Y meter los coches en el casco histórico me parece lo peor: son muy anticoches en el centro. A partir del 1 de octubre, con la nueva normativa, tendrá que haber menos, porque no se debe consentir que una plaza pública de uso vecinal como la de la Constitución se llene de coches aparcados.
¿Betanzos tiene el problema de la «visita de dos horas»?
Sí, y creo que lo propiciamos nosotros mismos con el tipo de promoción que hicimos: «vengo, como una tapa y me marcho, porque total no hay mucho más», cuando tenemos mucho más. No digo una semana, pero un día entero sí, y eso beneficiaría el alojamiento. Ya notamos cambios: desde que tenemos el área de autocaravanas, en 2020, mucha gente pernocta; puede quedar pequeña en momentos puntuales, pero no tenemos el caos de otras localidades de Galicia, y es un turismo que gasta bastante dinero, aunque la gente piense que no. Y seríamos un sitio ideal para estar una semana en Galicia, porque estamos muy bien comunicados con todo. El transporte público ya es otro tema.
El Pasatempo: «Tenemos ahí un diamante tremendo»
¿Qué está pasando con el Pasatempo?
Es un parque municipal desde los años 80, cuando se compró a los descendientes de los García Naveira. Hasta entonces sufrió de todo: ventas, desaparición de piezas. En los 90 se hizo una primera restauración a través de una escuela taller, una formulación que en aquel momento pareció la correcta, pero no se previó el mantenimiento. Estaba abierto libre y gratuitamente todo el día, sin control de aforo: los fines de semana de verano podía haber miles de personas en espacios no pensados para tanta gente. Después llegó el incivismo —romper las estatuas, las plantas, basura, botellón, pintadas— y el parque se fue degradando. Es enorme, hace falta mucho personal y mucho mantenimiento, y no lo había. Además, cuando se hizo el proyecto de restauración descubrieron que es una construcción de principios del siglo XX sin cimientos. Se tuvo que cerrar en octubre de 2018 por un vandalismo exagerado.
¿Y desde entonces?
Se empezaron a buscar fondos, llegó la pandemia, y al final es un proyecto a tres manos, de tres colores políticos: Gobierno central, Xunta —que lo declaró BIC a partir de una propuesta vecinal— y Ayuntamiento. Va por fases, porque es muy grande y es mucho dinero; hay que licitar, con toda la burocracia administrativa elevada a la máxima potencia, y alguna licitación quedó desierta porque el coste no llegaba con los materiales. Y la restauración es muy difícil: hablé con la restauradora, que restauró el Pórtico de la Gloria, y dice que aquí por un lado avanzan y por el otro se les está deteriorando.
¿Fechas?
Ya no me arriesgo con fechas. En principio no debería faltar tanto, e imagino que antes de mayo de 2027, que hay municipales, veremos algo. El plan director contempla el uso turístico: dónde aparcar los autobuses, porque pasa una carretera por el medio; cuánta gente entra; qué precio de entrada, porque originalmente se pagaba y no se puede tener un recurso así sin cobrar. Es una lástima, porque es espectacular. Tenemos un casco histórico espectacular, pero el parque es otra cosa: no hay nada así en Galicia. Siempre lo comparamos con la Quinta da Regaleira o con el Park Güell. Mis hijas no lo conocen: eran muy pequeñitas cuando lo cerramos.
«Construiría una estación de autobuses»
Si tuvieses inversión, ¿qué harías primero?
Terminar el Pasatempo y abrirlo al público de manera gestionada y organizada, por favor. Después invertiría en el casco histórico: las viviendas son de sus propietarios, pero que se abriesen negocios, que no sea un decorado turístico donde la gente viene, hace una fotito y se marcha, sino que tuviese más vida. Y construiría una estación de autobuses, donde todos los buses llegasen y saliesen del mismo sitio y la gente pudiese preguntar un horario. Y que no falten los autobuses a A Coruña ni a Santiago: cuando yo estudiaba había cuatro y ahora queda uno, con un horario que no le viene bien a nadie. Nos volvemos locas actualizando horarios todos los días y aun así no funciona.
Última, con cachondeo: ¿te persiguió alguna vez una Oca?
Sí. Intentó morderme el emú que teníamos en el Pasatempo hace años; iba con grupos de niños que se acercaban y, al apartar a uno, me persiguió. Y también me persiguió una señora que vive en Inglaterra: había visto un programa de la Televisión de Galicia por el canal internacional en el que yo salía hablando de Betanzos y vino a la oficina para decírmelo. Sentí el peso de la fama por un momento.
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