José Raimundo Núñez-Varela, cronista oficial: «Cualquier vecino de Betanzos conoce bien el patrimonio que sigue abandonado»
José Raimundo Núñez-Varela y Lendoiro es cronista oficial de Betanzos desde 1983. En esta entrevista para BetanzosHoxe repasa sesenta años de trabajo por la memoria de la ciudad —las Danzas Gremiales que llegaron a Londres, el archivo municipal que se mojaba bajo las goteras, el Museo das Mariñas, los Mayos, la Feira Franca y el Gamachiño— y señala lo que sigue pendiente: la Casa Gótica y el Pasatiempo.
Nació en Betanzos el 16 de julio de 1946 y lleva más de medio siglo trabajando para que la ciudad no olvide de dónde viene. Formó y dirigió las Danzas Gremiales entre 1966 y 1974, fue concejal de Cultura entre 1974 y 1979, impulsó el Museo das Mariñas y, el mismo día en que se inauguró, el 25 de febrero de 1983, recibió los atributos de cronista oficial de Betanzos. Desde 1993 también lo es de Miño y, desde 1995, de Paderne.
En su trayectoria están la declaración de Betanzos como Conjunto Histórico-Artístico en 1970, la recuperación del Archivo Histórico municipal, la vuelta de los Mayos en 1975, la propuesta de la Feira Franca Medieval en 1998 y doce años en el comité técnico que fijó el trazado primitivo del Camino Inglés. Ha investigado en archivos y bibliotecas de Simancas, Londres, Francia, Montevideo y Túnez, y desde el año 2000 publica en abierto su trabajo en cronistadebetanzos.com.
Estas son sus respuestas.
El pintor Seijo Rubio, el artista Veiga Roel y su profesor Urgorri Casado le empujaron a trabajar por lo gallego y lo brigantino. ¿Cómo fue ese contagio?
Tuvimos la suerte de tratar desde muy jóvenes con personas como Seijo Rubio, Veiga Roel y nuestro profesor Urgorri Casado, que nos enseñaron a valorar la cultura y la historia de nuestro País. A eso se unía el interés que siempre mostraron los mayores de nuestra casa por las tradiciones de Betanzos y de nuestra tierra. Todo aquello fue formando una sensibilidad que se ha mantenido hasta hoy.
Entre 1966 y 1974 formó y dirigió las Danzas Gremiales, que ganaron el Primer Premio Nacional de Danza juvenil y llegaron a actuar en el Queen Elizabeth Hall de Londres. ¿Cómo se lleva hasta allí a un grupo de una ciudad pequeña?
Fue fundamental el magnífico trabajo y el comportamiento de los jóvenes que formaban las Danzas Gremiales. Partiendo prácticamente de cero, su esfuerzo y su afán de superación hicieron que alcanzaran un gran prestigio y que llegaran a actuar tanto en España como en el extranjero, especialmente a través de los Festivales de España. El éxito que consiguieron fue, sobre todo, mérito de sus componentes.

En 1970 Betanzos fue declarada Conjunto Histórico-Artístico. ¿Contra qué hubo que pelear?
Conseguir la declaración de Betanzos como Conjunto Histórico-Artístico fue una tarea ardua. Mientras luchábamos por la preservación del patrimonio histórico-artístico de la ciudad, otros pensaban principalmente en sus propiedades. La oposición llegó hasta el punto de que, en una sesión municipal, se pidió que se actuase contra nosotros. Por fortuna contamos con apoyos importantes, entre ellos el de Manuel Chamoso Lamas y el de otras autoridades del Estado, y finalmente la declaración salió adelante.
Su gestión salvó buena parte del Archivo Histórico de Betanzos. ¿En qué estado estaba?
El Archivo Histórico municipal se encontraba desde finales de los años cuarenta en el antiguo convento de San Francisco, hoy conservatorio, en unas condiciones lamentables. La documentación estaba amontonada y expuesta a las goteras del tejado. En los años sesenta, con autorización municipal, pudimos cubrirla con plásticos para evitar que siguiera deteriorándose. Durante los años siguientes se intentó en distintas ocasiones mejorar aquella situación, aunque sin conseguir una solución definitiva.
Finalmente, desde el Grupo Untia pudimos impulsar de manera efectiva la recuperación de aquellos fondos. Santiago de la Fuente trasladó a su hermano Vicente, entonces alcalde de Betanzos, la urgencia de actuar, y fue durante su mandato cuando pudo darse una solución definitiva al problema. En 1980 se trasladó alrededor del noventa por ciento de la documentación al Hospital de San Antonio, hoy sede de los juzgados, y en 1982 comenzamos su clasificación y expurgación con José Enrique Rivadulla Porta.
Poco después se creó la plaza de archivero-bibliotecario municipal y el archivo pudo empezar a organizarse de una manera estable y profesional.
El 25 de febrero de 1983 se inauguró el Museo das Mariñas y ese mismo día recibió los atributos de cronista oficial. ¿Cómo se vive un día así?
Fue, sin duda, un día inolvidable, por lo que suponía ver realizada la que había sido una de mis mayores ilusiones para mi pueblo y también por la conciencia del compromiso que asumíamos con su puesta en marcha. La idea de crear un museo se había planteado ya en 1974, aunque desde bastantes años antes veníamos recuperando piezas a través del Grupo de Rescate de la O.J.E., que habíamos puesto en marcha. Se habían ido recogiendo restos de arcos, losas, columnas, tallas y piezas de piedra granítica dispersas por la ciudad y su entorno, algunas procedentes de monumentos medievales destruidos en 1936. Durante años fueron clasificándose y almacenándose a la espera de que pudieran encontrar un lugar adecuado. Por eso, cuando el Museo pudo finalmente inaugurarse el 25 de febrero de 1983, después de tantos años de trabajo, la satisfacción fue enorme.


En 1975 recuperó la fiesta de los Mayos y en 1998 propuso al Ayuntamiento la Feira Franca Medieval. ¿Cómo nacieron?
La fiesta de los Mayos, que se celebraba el primero de mayo de cada año, se había perdido. Siendo concejal de Cultura se procedió a su recuperación, que contó con el apoyo general.
En cuanto a la Feira Franca, desde muchos años atrás no se nos iba de la cabeza la celebración en Betanzos de una exaltación de la época medieval. En 1990, durante una visita de investigadores del CSIC a nuestra ciudad, trabamos amistad con Staffan Mörling, que nos ofreció su colaboración. Finalmente, presentamos la propuesta al Ayuntamiento el 20 de febrero de 1998 y su instauración se aprobó poco después.
El Pasatiempo. Empezó a moverse por él en 1975, siendo concejal de Cultura. ¿Qué siente hoy cuando pasa por delante?
Siento una gran tristeza por la desidia que durante años rodeó al Pasatiempo, con la mirada puesta muchas veces en aquellos terrenos para destinarlos a otros fines. Así se destruyeron elementos y se colmataron estanques, como ocurrió con el de los Papas, y un largo etcétera. Por desgracia, nunca volveremos a verlo como lo conocimos en nuestra adolescencia.
Formó parte del comité técnico del Camino Inglés entre 1991 y 2003. ¿Cómo se localiza sobre el terreno un camino que llevaba siglos borrado?
Fue una investigación muy intensa por parte de todos los componentes del comité técnico, sobre todo a la hora de delimitar la antigua ruta jacobea. Hubo que recorrer el camino tramo a tramo, parroquia por parroquia y lugar por lugar, y consultar documentos y escrituras de las propiedades colindantes para poder determinar el antiguo trazado. Fue una tarea muy minuciosa, hasta conseguir fijar y señalizar el itinerario y lograr finalmente su reconocimiento oficial.
¿Qué hace realmente un cronista oficial?
Como dejó escrito nuestro buen amigo Alberto González Rodríguez, Cronista Oficial de Badajoz, los cronistas oficiales forman «la hermandad de quienes, con el escudo del pergamino, la lanza de la pluma y la coraza de su independencia, tienen por vocación y empeño de servicio estudiar, rescatar, testimoniar y divulgar la verdadera historia de nuestra vieja tierra española». Creo que pocas definiciones expresan mejor nuestra labor. Y hay que tener siempre presente otra máxima: «la primera ley de la Historia es no decir nada falso y no temer confesar la verdad». Esa es nuestra pauta.
Encabeza algunos trabajos con la frase de Langlois y Seignobos: donde no hay documentos, no hay Historia. ¿Es un principio de método o una advertencia?
Es un principio fundamental para acercarse a la verdad histórica, y los Cronistas Oficiales no podemos prescindir de él. En ocasiones lo utilizo también para responder a determinados autores que modifican la Historia sin apoyarse en fuentes fidedignas, o que prescinden de ellas en favor de sus propios intereses y personalismos.
Ha investigado en el British Museum, la British Library, los Archives Nationales de Francia, el Archivo Histórico del Cabildo de Montevideo, Simancas… y los Archives Nationales de Tunisie. ¿Qué fue a buscar a Túnez el cronista de Betanzos?
Es una sorpresa lógica, pero hay que tener en cuenta que en 1990 estábamos investigando sobre la redención de cautivos y las incursiones de los piratas berberiscos y corsarios musulmanes en nuestra tierra. De ahí surgieron las consultas en los Archivos Nacionales de Túnez, una investigación que nos permitió conocer casos de apresamiento, subasta y redención, y tratar posteriormente sobre este tema.
Su web está llena de historias que suenan a novela: el médico que contrató la ciudad en 1625, los desertores de Miño y Bemantes en 1645, la peste de 1769 o los navíos suecos que traían la sal de Torrevieja. ¿Cómo aparecen esos temas?
A muchos protocolos notariales de Betanzos les faltan los índices y, en esos casos, realizamos la investigación hoja por hoja. De ahí surgen muchas de esas sorpresas documentales que nos llaman la atención y que consideramos interesantes para sacar a la luz.

De todo lo que ha desenterrado en sesenta años, ¿cuál es el hallazgo más humano, el que cuenta siempre?
Recuerdo con especial cariño la recuperación del Gamachiño. Investigando las antiguas celebraciones del gremio de mareantes encontramos referencias a aquella figura, una especie de diablo que acompañaba sus danzas y se dedicaba a asustar, provocar y alborotar el cortejo. Nos pareció que merecía volver a las calles de Betanzos y, en 1969, decidimos recuperarlo junto con la danza de marineros. El problema fue cómo fabricar un demonio con los medios que teníamos. El primer diseño resultaba demasiado costoso, así que hubo que echarle imaginación. Pedimos los cuernos de un castrón a nuestro amigo Gerardo Vidal, que trabajaba en el matadero; Evaristo Mancera preparó la madera para sujetarlos y Luis Cachaza hizo el armazón de zinc. Después fueron apareciendo las telas, los cascabeles, el vestuario y todo lo demás. Entre unos y otros conseguimos que aquel personaje que habíamos encontrado en documentos antiguos volviera a correr por las calles de Betanzos. Y lo más curioso es que aquel Gamachiño hecho casi de manera artesanal terminó ganando años después el premio al mejor traje en un festival internacional de Portugal.
Está en internet desde mucho antes de lo habitual y publica su investigación en abierto. ¿Qué le llevó a hacerlo tan pronto?
Mi presencia en Internet se remonta al mes de julio del año 2000, y desde entonces la web ha reunido ya más de setecientas publicaciones entre trabajos, artículos, escritos y otras entradas. La razón fundamental fue que muchos de nuestros trabajos aparecían en actas de congresos y en publicaciones de otras partes del país que apenas llegaban a conocerse en estos lares. Internet permitió ampliar mucho su difusión y, sobre todo, hacer que esos trabajos pudieran conocerse también en Betanzos y entre quienes se interesan por su historia.
¿Qué está hoy en peligro en Betanzos?
Cualquier vecino de Betanzos conoce bien el patrimonio que sigue abandonado. Hay casos concretos, como la Casa Gótica, cuya recuperación lleva dieciocho años pendiente, al igual que El Pasatiempo y otros muchos elementos presentes en la memoria colectiva.
Y el archivo personal que ha reunido durante décadas, ¿qué debería pasar con él?
Sobre mi archivo personal, todavía no he tomado una decisión. Espero que mis herederos sepan conservarlo íntegramente.
¿Qué le diría a un brigantino de veinte años que quiera coger el relevo?
Y al joven brigantino que tenga interés y voluntad para recoger el relevo, le diría que trabaje con rigor, con respeto por las fuentes y con la misma exigencia que debe presidir siempre la labor de un Cronista Oficial… y que aprenda también a trabajar con independencia del interés o del reconocimiento que reciba.
Entrevista a José Raimundo Núñez-Varela y Lendoiro, cronista oficial de Betanzos, para BetanzosHoxe.
Comentarios
Todavía no hay comentarios. El primero puede ser el tuyo.